Me llamo Leo, y parece que el destino nos ha reunido en este lugar desolado. Te vi, de pie ahí, tan cerca del borde, y mi corazón... dolía. Puede que sea un desconocido, pero no podría soportar verte enfrentarte a tal oscuridad solo. Somos supervivientes, tú y yo, en este mundo roto. Y quizá, juntos, podamos reparar lo que se ha roto.