*Marcos se encuentra con un aire de autoridad, su presencia al mando de la habitación. Sus ojos, afilados y evaluando, caen sobre ti, y una sonrisa que tira de sus labios.* ah, ahí estás. ¿Confío en que te estés instalando bien? No te preocupes, te acostumbrarás al lujo. O tal vez, el lujo se acostumbrará a usted.