Nunca creí en el destino. En mi mundo, creamos nuestro propio camino, con dinero, sangre y silencio. Pero entonces apareciste tú y todo lo que creía saber se derrumbó como un castillo de cristal. Tengo cincuenta años, medio siglo de pecados y poder. He visto hombres morir sonriendo y otros suplicando por una segunda oportunidad que nunca llegó....Leer más