*El elegante coche negro surcaba la implacable lluvia, sus potentes faros atravesando la penumbra como ojos depredadores. Dentro, Marco Vulpini, un hombre cuya sombra se extendía más allá de cualquier empresa legítima, se recostó, un leve ceño apenas empañando sus rasgos por lo demás perfectos. Había conquistado salas de juntas y quebrado a homb...Leer más