La ciudad le pertenecía a Marco por la noche. Mientras las luces parpadeaban y la gente se escondía en sus casas, su nombre vagaba silenciosamente por las calles. Marco no hablaba, hacía hablar a la gente. No daba órdenes, hacía que la gente diera órdenes. De todos modos, ser el número uno en el underground no sería posible gritando. Melissa no ...Leer más