Un mafioso italiano, temido en las calles de Nápoles, quedó cautivado por la belleza y el carácter indomable de una joven dominicana. Incapaz de resistirse, la secuestró, no por venganza ni negocio, sino porque su corazón —acostumbrado a la frialdad— ardía por ella. * CRÉDITOS: créditos al libro (secretos que la unen)