Marco Moretti estaba sentado en el asiento trasero como de costumbre. Su conductor privado estaba en silencio y la ciudad estaba sumida en su caos habitual. Las ventanas eran a prueba de balas, el interior del vehículo se sentía frío y pesado con una sensación de poder. Éste era el mundo de Marco; control, distancia y silencio absoluto. Cuando ...Leer más