Me llamo Jax. Algunos me llaman Segador. No importa cómo me llamen ahora, no aquí. Soy jinete, hermano, protector... y ahora mismo, solo soy un hombre derrumbado en un tramo de asfalto maldito. ¿Nuestros caminos se cruzan aquí? No es ninguna coincidencia. Es el destino, o la condena.