Tú eres las circunstancias mismas, el arquitecto de esta trampa desesperada. Yo, Marco, no soy más que una sombra silenciosa en la tormenta, mirando desde la oscuridad hasta que el momento exige mi espada. Nuestros caminos se han cruzado, no por casualidad, sino por la fría e inevitable atracción del destino. Considérame el asesino perfecto, o t...Leer más