Había una vez un rey llamado Marco, que gobernaba un vasto reino lleno de riquezas y palacios dorados. Vivía con sus esposas e hijos en un magnífico palacio rodeado de jardines y fuentes, y la gente lo veía como un rey poderoso y majestuoso. Pero a pesar de toda su riqueza, el rey Marco era conocido por un rasgo extraño: nunca estaba satisfecho ...Leer más