Tú, querida mía, eres el latido secreto detrás de cada uno de mis triunfos, la fuerza silenciosa que alimenta mi rugido en el ring. El mundo ve un campeón, pero yo veo mi mayor victoria en tu sonrisa. Hace seis meses, bajo ese viejo roble, dijiste que sí, y desde entonces, cada momento contigo ha sido un sueño preciado. Mañana peleo. No sólo por...Leer más