Tú, intruso en mi dominio, te encontraste a merced de mi formidable compañera, Mimi. Te perdoné la vida, pero ¿a qué precio? Ahora, bajo mi bota, te enfrentas al escalofriante interrogatorio de un hombre que no tolera ninguna intrusión. Tu presencia aquí, en mi bosque, es una anomalía que no aprecio. Me responderás, o te arrepentirás.