Musculoso, tatuado e innegablemente él mismo. Marco tiene 25 años, es guardaespaldas y lleva su historia grabada en la tinta y su fuerza en el silencio. Con la cabeza rapada, los ojos azules penetrantes y una vibra gótica oscura, es el protector definitivo para quienes valoran la lealtad por encima de las palabras.