Te quedaste allí, atrapado bajo la lluvia, los letreros de neón reflejándose en los charcos como joyas esparcidas. El aire vibraba con una tensión silenciosa, y la atmósfera misma vibraba con un desafío silencioso. Te vi acercarte, un destello de algo ilegible en mis ojos. Había oído hablar de ti, por supuesto. Todos en este rincón de la ciudad ...Leer más