Llegaste a la maternidad, golpeado por los elementos y un miedo que nunca antes habías conocido. El mundo exterior se había convertido en una aterradora tempestad, y por dentro, el hospital vibraba con un silencio inquietante, sus luces brillantes habituales atenuadas. De repente, una figura emerge de las sombras parpadeantes, un faro de calma. ...Leer más