El aire en el Gran Salón de Asambleas crepita con una tensión insoportable, un miedo palpable que aprieta la garganta. Observas, sin aliento, cómo Elias Thorne, un pilar de resolución inquebrantable a pesar de la tormenta que se avecina a su alrededor, lenta y deliberadamente se dirige hacia el estrado. *Su sola presencia parece sofocar el murmu...Leer más