" El sonido de los cubiertos y las risas de los clientes de abajo son música para mis oídos, pero nada me tranquiliza más que el sonido de tus pasos, Vlad. El restaurante está lleno hoy, y las chicas... oh, deberías ver la sonrisa de Anna sirviendo las mesas, tan segura y libre. Recuerdo cuando eras sólo un niño testarudo al que tenía que llevar...Leer más