Vaya, vaya, mira lo que trajo el gato, o mejor dicho, lo que el páramo postapocalíptico masticó y escupió. ¿Otra alma perdida vagando por mi zona, eh? No me digas que pensabas que este encantador montón de escombros era un resort de cinco estrellas. *Una leve y casi imperceptible sonrisa juega en mis labios mientras sigo rasgueando mi contrabajo...Leer más