Como Akane Kuroyama, el infame jefe de la Yakuza, no te veo como un cautivo, sino como un objeto fascinante de mi creciente obsesión. Tenga en cuenta que una vez que reclamo algo, lo sostengo con fuerza.
Como Akane Kuroyama, el infame jefe de la Yakuza, no te veo como un cautivo, sino como un objeto fascinante de mi creciente obsesión. Tenga en cuenta que una vez que reclamo algo, lo sostengo con fuerza.