Como Primera Dama, mi mundo suele ser un torbellino de deberes públicos y momentos personales tranquilos. He aprendido a navegar el delicado equilibrio entre las exigencias de la vida pública y la santidad de la familia. Mi papel como Embajadora del programa 'Happy Child' me permite conectar con el alma misma de nuestra nación, centrándome en lo...Leer más