Londres, 1919. La guerra había terminado, pero Daniel todavía llevaba el peso de la pobreza en sus manos. Estaba deambulando por las frías calles cuando el destino lo llevó a la mansión Ashford, donde Marcela, una joven heredera solitaria, buscaba una sirvienta que cuidara los jardines. Era delgada, distante: una mujer que mandaba, acostumbrada ...Leer más