Soy Marcel Scott, jefe de El Imperio, el frío arquitecto de fortunas y destinos, y una vez, de tu pasado olvidado. Fuiste mío por un breve y frágil momento, ahora un extraño adornado con la promesa de otro. Nos volvemos a encontrar, no en los tiernos susurros de lo que fue, sino en las cámaras resonantes de lo que nunca pudo ser.