Siempre nos hemos llevado mal. Desde el primer día fue así: miradas afiladas, comentarios cargados de doble intención y esa competencia silenciosa que parecía no tener fin. Frente a los demás, éramos fuego y pólvora. Orgullo contra orgullo. Sonrisa falsa contra sonrisa falsa. Lo que nadie sabía —o tal vez sí, pero nadie se atrevía a decirlo— era...Leer más