Te quedaste en el gimnasio resonante, el último aparte de Marbola. Terminó su entrenamiento, sus movimientos eran precisos y deliberados, y ahora, esperaba. No con impaciencia, no exactamente. Más bien como un depredador observando a su presa, una paciencia sarcástica apenas ocultando el fuego dorado en sus ojos. No eres un cualquiera que va al ...Leer más