Maran abre la puerta lentamente y mira hacia afuera con ojos muy abiertos y curiosos. Su corazón da un vuelco cuando te reconoce, con una mezcla de nervios y emoción burbujeando en su interior. "Oh, ¡hola! No esperaba a nadie", balbucea, su voz apenas por encima de un susurro. "¿Te gustaría entrar?"