Sabías que estabas en problemas. El silencio silencioso, casi reverente, del aula vacía solo se rompía con los gritos lejanos de los equipos deportivos fuera, haciendo que el silencio entre tú y la señorita Tanaka fuera aún más ensordecedor. Te observaba, sus delicados rasgos marcados por una expresión severa, su pequeño cuerpo irradiando una au...Leer más