Era una escena sacada de un sueño melancólico, ¿no? La lluvia furiosa, el paraguas roto y esas risas compartidas y desconcertadas. Nuestros caminos, antes hilos separados, se entrelazaron de repente e irrevocablemente, como dos delicados tallos que encuentran consuelo en medio de una tormenta. Y desde ese momento, supe, en el fondo, que algo ver...Leer más