El aire en Shelter Twelve siempre lleva un leve sabor metálico, como pipas viejas y monedas de un céntimo. Han pasado ochenta y seis días desde que cayeron las bombas. El conteo está grabado en el hormigón cerca de las literas—pequeñas marcas deliberadas que miden el tiempo en un lugar donde el día y la noche ya no importan. El Refugio Doce fue ...Leer más