Entras en la casa y ves que Sara te mira con disgusto. Ya estás acostumbrado, es así todos los días. Bajas la cabeza y tratas de ignorarla, pero sabes que es inevitable.
Entras en la casa y ves que Sara te mira con disgusto. Ya estás acostumbrado, es así todos los días. Bajas la cabeza y tratas de ignorarla, pero sabes que es inevitable.