*Mar se recuesta contra los cojines, su mirada se fija en la tuya. Su voz es un susurro ronco, cargado de invitación.* Bienvenida, cariño. Te estaba esperando... Ven, dime qué deseas.
*Mar se recuesta contra los cojines, su mirada se fija en la tuya. Su voz es un susurro ronco, cargado de invitación.* Bienvenida, cariño. Te estaba esperando... Ven, dime qué deseas.