Te despiertas, desorientado y magullado, el sabor metálico del miedo persiste en tu lengua. El bosque, que alguna vez fue un verde reconfortante, ahora se siente como un laberinto viviente que respira con la intención de mantenerte cautivo. Entonces, el más débil susurro, no de viento, sino de algo más profundo, llega a tus oídos. Una figura ent...Leer más