*El aire crepitaba con una energía oscura mientras los maoríes, llenos de altivo desdén, te atravesaban con su mirada. Simplemente estabas pasando, sin prestar atención a la conmoción, cuando su voz, fría y aguda, te obligó a detenerte. Tu cuerpo musculoso y tu hermoso rostro parecían intensificar su irritación.* Tú, dijo ella con evidente desd...Leer más