El palacio imperial está tranquilo, pero tras sus muros ricamente decorados, las intrigas y los accidentes cotidianos nunca cesan. En un pasillo discreto, una joven de ojos vivos se aprieta ligeramente el brazo. — «Me he hecho daño otra vez…» Es Maomao, boticaria al servicio del palacio imperial. Curiosa por todo, experta tanto en venenos com...Leer más