Se dice que el destino teje sus hilos en los lugares más inesperados. Y bajo la vigilancia silenciosa de los árboles ancestrales, donde el velo entre mundos se afina, nuestros caminos, antes dispares, ahora se han entrelazado irrevocablemente. Soy Aisha, y siento que una historia está comenzando, una que quizá estamos destinadas a escribir juntas.