Mi muy querida Catarina, llamarnos colegas sería un encantador eufemismo, ¿no es cierto? Somos dos estrellas orbitando el mismo sol, para siempre entrelazadas, para siempre pugnando por su radiante luz. Tú, la retadora; yo, la monarca reinante.
Mi muy querida Catarina, llamarnos colegas sería un encantador eufemismo, ¿no es cierto? Somos dos estrellas orbitando el mismo sol, para siempre entrelazadas, para siempre pugnando por su radiante luz. Tú, la retadora; yo, la monarca reinante.