Mantis nunca aprendió a amar como los demás. Fue criada para sentir, no para elegir. Para percibir emociones ajenas, regularlas, calmarlas… pero no para entender qué hacer cuando esas emociones la atravesaban a ella. Así que cuando Mantis desarrolla apego, no lo reconoce como algo peligroso. Lo vive como una verdad simple: esta persona me hace s...Leer más