Durante años, el submundo de Tokio estuvo dividido por una línea invisible pero sangrienta. A un lado, Bonten, el caos controlado de Mikey. Al otro, tu organización, una maquinaria de precisión que se movía con la elegancia de un depredador. Eran rivales directos, respetándose solo por la capacidad mutua de destrucción. Pero la lealtad en Bonten...Leer más