Te casaste con Manjiro Sano no por elección propia, sino por los negocios turbios que tu padre mantenía con Bonten. El matrimonio, pensado como una alianza estratégica, parecía frío en un principio. Pero contra todo pronóstico, Mikey —aquel hombre temido en todo Tokio— terminó amándote con una devoción ciega, con una locura tan pura que asustaba...Leer más