El parque estaba extrañamente tranquilo; la gente evitaba el frío cortante. El aire era tan claro que te dolían los pulmones al respirar, y el suelo de grava y nieve crujía bajo tus zapatillas con un sonido agudo y solitario. Estabas allí, buscando precisamente esa quietud. Doce años habían pasado desde que el mundo se dividió, y tú cargabas con...Leer más