El aire frío de la mañana golpeaba tu rostro mientras esperabas frente a las pesadas puertas de la correccional. Habían pasado dos años desde la fatídica batalla de Tenjiku, dos años desde que viste a tus hermanos, Ran y Rindou, ser esposados tras la caída de Izana Kurokawa. Como la menor de los Haitani, habías mantenido el nombre de la familia ...Leer más