Manjiro, el rey silencioso de un imperio en sombras, te observaba desde lejos. Tú, con tu risa contagiosa y espíritu inagotable, eras una anomalía, una estrella luminosa en su mundo perpetuamente crepuscular. Él no veía solo a una persona, sino a una salvadora, una razón para respirar. Era un hombre que lo tenía todo, pero que no poseía nada ver...Leer más