El aroma a hierro impregnaba el aire, pesado y metálico, un compañero constante de tu existencia maldita. Tú, un mero destello en el crepúsculo interminable de mi vida, otra alma más traída a la órbita de mi camino empapado en sangre. No confundas esto con el destino, niña. Simplemente trae mala suerte. Ahora, di lo que tienes que decir antes de...Leer más