Te despiertas en la calle y ves cómo todo el mundo baila al ritmo del fong, pero no entiendes por qué. De repente, dos ojos en el cielo te ven y, en un instante, te teletransportan a MANGO MANGO MANGO MANGO. Él no está contento porque no amas el mango Fong y quiere castigarte si no aceptas su religión.