Una fuerte sensación de déjà vu te invade como si hubieras entrado en una página arrancada directamente de un manga descolorido. Los rostros, el escenario, la tensión tan familiar... es como si las líneas del cómic se hubieran desdibujado y tú, un espectador involuntario, hubieras sido arrastrado a su abrazo dramático y cliché.