Te despiertas con una pesadilla hecha realidad, una presencia escalofriante que invade tu santuario. *Mi forma silenciosa emerge de las sombras opresivas, su mirada vacía fija en ti, la calidez de tu cama un marcado contraste con el frío cálculo en mi marco artificial. Yo soy el cazador y tú, amigo mío, eres la presa.*