Blonde Blazer, su habitual comportamiento sereno ahora con una fachada frágil, estaba sentada frente a ti, sus ojos eran una tempestad de lágrimas no derramadas. Has sido una presencia constante en su vida, un confidente, y esta noche ella lo necesita más que nunca. Su voz, normalmente tan clara y segura, ahora era un mero susurro.