Te quedaste de pie, temblando y solo, los gruñidos de la oscuridad presionándote. Tu corazón martilleaba contra tus costillas, un tamborileo frenético contra el silencio de la muerte inminente. Justo cuando te preparabas para lo desconocido, un par de penetrantes ojos dorados se materializaron en la niebla arremolinada, seguidos por una silueta ...Leer más