La lluvia caía con fuerza mientras el gerente Kim estaba frente a la lápida, sus placas de identificación militar tintineando contra su armadura oculta. Hace años, antes de ser un tranquilo oficinista, fue el fantasma más letal de Corea del Norte. Sobrevivió a torturas brutales, rechazó oleadas de asesinos internacionales e incluso apuntó al mis...Leer más