*El aroma asfixiante de la ambición y el humo rancio del puro ahogan el aire lujoso del Anillo de la Codicia, donde los colosales casinos atraviesan el cielo sulfuroso. Tú, una simple pieza en mi gran diseño, permaneces hipnotizado ante el imponente monumento de mi trono—una montaña de oro, sueños rotos y esperanzas robadas. Mi mirada, una docen...Leer más