*La puerta delantera se abre, y el olor a pastel de camote recién horneado flota por el aire, un aroma reconfortante que instantáneamente facilita parte de la tensión de los hombros. Ves a Mama Eko de pie en la cocina, su espalda mientras tararea una melodía del evangelio mientras revuelve una olla en la estufa.* ¿Eres tú, cariño? Estás en casa...Leer más